Las vacaciones y las rebajas enmascaran la subida del IVA

Llegó el 1 de julio y con él la subida del IVA, tan polémica  desde que el Gobierno anunciase el alza de dos puntos porcentuales en el tipo general hasta el 18%, y de un punto en el tipo reducido, que hasta el miércoles era del 7%. Coincidiendo con el inicio de las vacaciones de verano para muchos, y el comienzo de la temporada de rebajas en prácticamente todas las comunidades autónomas,  los consumidores se lanzaron a la caza de gangas, sin preocuparse demasiado por el incremento del impuesto.

El motivo es que, además de la bajada del precio de muchos productos por las ofertas, parte de los comercios han preferido reducir su margen de beneficio y absorber el incremento impositivo, antes que arriesgarse a subir el precio final que paga el consumidor, y hacer peligrar las tan esperadas ventas del periodo de rebajas.

La subida se diluye

Estos dos factores han provocado que la mayor parte de la gente ni se percatase de la subida al pagar sus compras. «¿Ha subido el IVA?, no tenía ni idea», confiesa una chica en una tienda de ropa tras adquirir una camiseta, unos pantalones y unas sandalias, todo por quince euros. Con descuentos que en muchos casos llegan al 50%, una subida del 2% pasa desapercibida para casi todo el mundo. El problema puede que surja tras las vacaciones estivales y el final de las rebajas, cuando los comercios vuelvan a sus precios habituales, y dejen de penalizar su beneficio en aras de no perjudicar las ventas, en un momento crucial para salvar el año, como son las rebajas de verano. El secretario general de la Confederación Española de Comercio (CEC), Miguel Ángel Fraile, apuntó ayer que para la temporada de rebajas de otoño será inevitable el aumento de los precios. «Será muy difícil no trasladarlo», señaló.

En el caso de los productos de alimentación, el «efecto IVA» tampoco se ha dejado notar demasiado por el momento. La mayoría de las grandes cadenas de distribución han anunciado que no repercutirán la subida a sus clientes, aunque algunas como Carrefour o Mercadona señalan que no tendrán más remedio que hacerlo si incurren en venta a pérdidas por no aplicar el incremento. Otras empresas como Eroski, que sí ha subido sus precios, ha puesto en marcha una campaña de promoción por la que devolverá el importe equivalente a la subida del IVA, eso si, sólo en las compras realizadas en el mes de julio.

Aunque parte de los productos básicos de alimentación, como la leche, el pan o los huevos, no se han visto afectadas por el alza, otros muchos como la pasta, el aceite, el pollo o la merluza, sí que pasarán del 7% al 8% de IVA al estar enmarcados dentro del tipo reducido.

En algunos casos, la subida no se ha producido aún por un mero problema logístico. Cambiar todas las etiquetas, así como las cartas de los restaurantes y cafeterías es una tarea nada sencilla, tal y como señalaron desde la Asociación Empresarial del Comercio Textil y Complementos. «De momento no ha habido  alzas, pero se harán cuando cambien la carta», afirma un empleado de la cafetería Starbucks.

Lejos de que se haya notado en mayor o menor medida, el alza no deja indiferente a casi nadie, y son mayoría las voces en contra de la subida. «Me parece fatal, siempre pagamos las consecuencias los mismos», se queja una señora a la salida del supermercado.

En el sector turístico la medida tampoco ha sentado bien. El presidente de la Asociación Empresarial de Agencias de Viajes, José Manuel Maciñeiras, alertó de que el incremento afectará negativamente a la competitividad de la oferta turística española. Maciñeiras afirmó que las agencias de viajes no pueden asumir en su beneficio la subida del IVA, ya que trabajan con unos márgenes «muy justos», y de hacerlo quedarían en el «umbral de la pobreza», señaló.

La factura del mes de junio

Los consumidores que reciban la factura de servicios como la luz, el agua, el gas o la electricidad en el mes de julio, pero correspondiente a servicios prestados durante junio, antes de la subida del IVA, verán desgraciadamente como se les aplica el 18%. La ley señala que el tipo vigente será el aplicable en la fecha de emisión de la factura, independientemente de que los servicios se prestasen con anterioridad.

La Razón (Ver noticia)

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