Los peligros de subirse al carro de la franquicia de moda

Servicios como la depilación láser o los cigarrillos electrónicos se multiplican en España al calor de un boom que podría desinflarse ante una próxima regulación o un cambio en el contexto económico.

Los franquiciados son una especie de emprendedores en alza. Los datos de establecimientos, facturación y generación de empleo de las franquicias mejoran año a año, según se desprende de los informes elaborados por las consultoras especializadas.

La tasa de fracaso, por su parte, es considerablemente inferior entre las franquicias que entre los comercios independientes. De las primeras, el 25% echa el cierre durante los primeros cinco años, muy lejos del catastrófico 80% de los últimos, según un reciente estudio realizado por Barbadillo & Asociados con datos a cierre de 2013.

Pero no es oro todo lo que reluce. «Existe un porcentaje nada desdeñable de emprendedores que no realizan los debidos estudios previos antes de lanzarse a montar una franquicia», señala Mariano Alonso, director general de mundoFranquicia Consulting. «Son muchos los que escogen una marca determinada no por criterios objetivos, como la existencia de demanda suficiente, sino por mera intuición o por la convicción de que si un sector está de moda es porque será rentable», agrega Santiago Barbadillo, director general de Barbadillo & Asociados.

Una regulación estable ayuda a profesionalizar un sector y a ajustar la oferta y la demanda

Factores de riesgo

La existencia de una demanda estable que justifique un mayor número de puntos de venta que los ya existentes es fundamental, pero no lo único que puede fallar. «Ya sea porque entra en vigor una nueva normativa o por un avance tecnológico, hay negocios que de pronto entran en declive», apunta Alonso.

Manuel Muñoz, presidente de la Asociación Nacional del Cigarrillo Electrónico (ANCE), insiste asimismo en la conveniencia de que exista una regulación estable; una valoración que sería aplicable tanto a esta nueva variedad de cigarrillos –precisamente, una de las grandes modas del momento, junto con los locales de depilación láser, los yogures helados o los gimnasios low cost– como a cualquier otra actividad económica.

«El presente y futuro de nuestro sector pasa por tener un desarrollo firme y claro de la regulación, que aporte confianza, garantías y seguridad al consumidor y, al mismo tiempo, ayude profesionalizar el sector y a ajustar la demanda a la oferta real», opina Muñoz.

El año pasado se produjeron los primeros cierres de locales de cigarrillos electrónicos

En 2013, se produjeron ya algunos cierres de establecimientos de cigarrillos electrónicos en España, país donde ANCE estima que existen entre 600.000 y 800.000 vapeadores. Entre las causas de estos cierres, Muñoz destaca la crisis económica y la falta de profesionalización de algunos establecimientos.

El canon de entrada y los royalties por ventas, entre otras condiciones comunes a la hora de abrir una nueva franquicia, se han flexibilizado y economizado en los últimos años, con el objeto de animar a más emprendedores a dar el salto. «La inversión inicial media ronda los 70.000 euros», calcula Alonso, para quien «lo más importante sigue siendo el soporte que te aporte el franquiciador. Algunas enseñas están creciendo tan rápido que simplemente no tienen una estructura que garantice unos servicios de calidad a sus socios», advierte.

«Desconfía de la franquicia que, ofreciendo igual soporte, baja su canon de entrada», recomienda por su parte Barbadillo.

Modalidades creativas

En cualquier caso, existe un creciente número de modalidades imaginativas de comercio asociado, algunas de ellas a medio camino entre la franquicia y la cooperativa. Es el caso de Cione (en el campo de las ópticas), cuyo servicio estándar cuesta 100 euros, incluyendo portes y sin cánones.

Yogures helados

El insólito crecimiento de las franquicias de yogures helados es digno de estudio. LlaoLlao –la pionera– abrió su primer local en Denia (Alicante) en 2009, copiando una idea americana, y en la actualidad cuenta ya con 110 establecimientos operativos distribuidos por toda España y otros 40 locales repartidos por 16 países. Se trata de un crecimiento atípico, teniendo en cuenta que la inversión inicial es superior a la de otro tipo de negocios. En 2012 LlaoLlao facturó casi 26 millones de euros. Su principal rival Smöoy, con unas 130 tiendas abiertas, facturó ese mismo año más aún: 36 millones de euros.

Cigarrillos electrónicos

En España existen ya 2.950 establecimientos de venta de cigarrillos electrónicos, que dan empleo a 5.163 personas. «En 2013 se dispararon las aperturas pero debido a las noticias negativas que se difunden sobre el cigarrillo electrónico, la crisis y la falta de profesionalización de algunos establecimientos, se han producido cierres. Esto ha provocado que el empleo se reduzca un 2%», reconoce el presidente de la asociación del sector ANCE, Manuel Muñoz. En su opinión, el futuro de este negocio depende de tres cuestiones: la seguridad del producto, la profesionalización del sector y la estabilidad regulatoria.

¿Qué fue de los ‘solarium’?

La cadena Solmanía fue creada en 1996 por la empresa Sonnen-Land, llegando a convertirse en la mayor franquicia de centros de bronceado de España. Con la introducción de una normativa que endurecía las condiciones y los controles sanitarios, el número de locales especializados se redujo, casi de la noche a la mañana, a la mínima expresión. «No fue la primera moda entre las franquicias, ni será la última. En los 26 años que llevo trabajando en el sector he visto numerosos negocios condenados, por lo menos, a reducir drásticamente su capilaridad. Los locales de depilación por luz pulsada son otro ejemplo reciente», expone Santiago Barbadillo, director general de Barbadillo & Asociados.

Expansión 08/05/2014 (ver noticia)

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