Mujeres contra la crisis

13.000 valencianas salen cada día a buscar trabajo por primera vez para sacar adelante a sus familias

La Comunitat celebra mañana el Día Internacional de la Mujer Trabajadora. Será una jornada de actos oficiales y concentraciones para pedir una igualdad efectiva entre sexos, no sólo legal. A la vez y de forma anónima, 13.100 mujeres paradas, se puede decir que desesperadas, se levantarán a primera hora, llenarán la carpeta de currículums y empezarán a recorrerse las calles en busca de su primer trabajo con el que poder sacar adelante sus propias vidas y las de sus familias.

También ellas son trabajadoras, aunque engorden las cifras del Servef. Luchan a diario por la supervivencia de los suyos en época de crisis, y cuando terminan la jornada de búsqueda, empieza la que se desarrolla en sus casas, un ámbito donde las distancias entre el hombre y la mujer aún son demasiado grandes. Igualdad en el trabajo y en el hogar, la llamada conciliación o corresponsabilidad, son dos metas que van íntimamente ligadas.

«Muchas mujeres que se dedicaban a cuidados familiares, o incluso que dejaron su trabajo para ello, se han visto obligadas a tomar la iniciativa para encontrar un empleo. El problema es que la oferta es escasa y por desgracia, en muchos casos se quedan con lo primero que encuentran», explica Petra Araque, secretaria de la Mujer del sindicato UGT-PV. «Se está viendo cada vez más, síntoma de que la mujer, antes y después de la crisis, sigue tirando del carro», concluye.

Desde CC.OO. comparten un punto de vista similar. «Hemos detectado que cada vez hay más mujeres de más de 45 años que salen en busca de su primer empleo. Aunque se da otra circunstancia: el trabajo que se ofrece es cada vez más precario», en palabras de Cándida Barroso, responsable de la secretaría de la Mujer en la Comunitat. «Es una realidad palmaria», sentencia, refiriéndose a que la falta de concienciación por parte de los hombres para compartir responsabilidades de la casa impide a la mujer encontrar un trabajo adecuado.

El dato citado se desprende de la última actualización de la Encuesta de Población Activa, que también sirve para interpretar algunos cambios en el panorama laboral, como es el mayor empuje de la mujer trabajadora. Son pequeños pasos que contribuyen al mismo fin: que el trabajo dependa de las posibilidades de cada uno o de cada una. Pero nunca de su sexo.

En el último año el número de mujeres paradas ha crecido a menor ritmo que el de hombres. Respecto al año pasado, los desempleados masculinos aumentaron un 64,4%. En cambio, el incremento de mujeres en la misma situación apenas llega a la mitad (35,5%). La interpretación que dan los sindicatos es que la crisis ha afectado especialmente a los sectores masculinizados, como la construcción. Aunque no hay que olvidar que son cifras malas, pues en datos absolutos ha aumentado el número de parados en ambos sexos.

Pese a todo, los colectivos de trabajadores destacan que queda un largo camino por recorrer. Hay desigualdad en los salarios, en la promoción de la trabajadora y en las prestaciones sociales.

Un caso flagrante es el de las empleadas del hogar, que pese a disponer de cierta regulación carecen de cuestiones básicas, como el derecho a cobrar el paro. «Si se les inscribiera en el régimen general de la Seguridad Social ya serían trabajadoras de pleno derecho. También se beneficiaría la Seguridad Social al obtener más ingresos en este concepto, lo que redundaría en la ciudadanía», explica Barroso.

Entre las asignaturas pendientes, está la distinta remuneración en función del sexo. Una mujer que ocupa un cargo directivo puede llegar a cobrar hasta 8.000 euros menos al año que un hombre desempeñando la misma función. Según la última tabla de salario bruto anual publicada por el Instituto Valenciano de Estadística, la mujer cobra de media un 24,1% menos que un hombre. Y sólo por su condición femenina. Las diferencias varían a medida que el empleo requiere una mayor capacitación. Por ejemplo, llega a 3.000 euros para trabajos administrativos y de servicios, mientras que para los de baja cualificación el salto se sitúa en alrededor de 5.000.

En datos generales, las mujeres demuestran más perseverancia para encontrar un empleo, recurriendo de nuevo a la EPA. En la actualidad hay 32.300 paradas que llevan dos o más años en busca de un puesto digno, un dato que cae casi a la mitad en el caso de los hombres. (19.800). Y eso que están mejor formadas. Hay más mujeres trabajando con estudios superiores en sus currículums que hombres.

Por desgracia, no se puede dejar de lado la lacra social que más afecta a la mujer, como es la violencia de género. En el último año, apenas la mitad de las mujeres agredidas denunciaron, lo que demuestra que queda mucho camino por recorrer. Y uno de los primeros pasos es la sensibilización, fundamental para que la mujer maltratada se decida a denunciar.

Precisamente, estos días ha recorrido la Comunitat una representación teatral pensada para luchar contra la discriminación de la mujer y contra la violencia machista, que está dirigida por la actriz y empresaria Blanca Marsillach. La idea que transmite es que la mujer está perfectamente capacitada para cambiar situaciones críticas o para resolver conflictos.

«Todos los días hay que ponerse los pantalones y que te vean como una persona, no como una mujer. Tenemos que intentar que nuestra voz sea tan alta como la de ellos, y tener criterio propio. Son muchos años en la sombra y hay mucho machismo todavía», concluye Marsillach

Las Provincias 07.03.10

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