Comercio y Directiva Europea de Servicios. ¿Sí o no?
La actual situación económica ha desbancado al debate sobre la Directiva Europea de Servicios conocida como la Directiva Bolkenstein que aunque tiene un plazo fijado en diciembre de 2009 para su transposición a nuestro ordenamiento interno, se ha visto superado por la crisis y la imperiosa necesidad de centrar los esfuerzos en otras medidas, entre ellas activar el mercado crediticio, tantas veces demandado.
En este contexto y en unas jornadas europeas sobre comercio urbano que se realizaron el pasado 29 y 30 de enero en Barcelona, Ignaci Guardans, diputado europeo, dijo que la directiva europea «ni se hizo pensando en, ni afecta al comercio, otra cosa es que se aproveche su indefinición para aplicarla de un modo u otro».
Pero aún con todo ello, o precisamente por ello y con la que está cayendo, no podemos obviar que antes de diez meses habrá que resolver esta cuestión, o bien para que efectivamente el comercio no se vea afectado por la misma, tal como desde COVACO solicitamos en su momento a través de las alegaciones presentadas en Bruselas, o bien para adaptar esta Directiva a nuestro ordenamiento interno.
Si el dictamen fuese la necesaria transposición de la Directiva, el futuro del sector del comercio pivota sobre dos alternativas dispares: o fruto de la transposición se desarrolla una nueva normativa que permita abrir nuevos y mejores horizontes para el desarrollo del comercio urbano de la Comunidad Valenciana, o por el contrario, se deriva hacia una normativa que socave todavía más a este sector, si no se legisla buscando una ordenación del comercio más racional y sostenible, una ordenación que garantice el mantenimiento de los equilibrios territoriales, medioambientales, de seguridad y de crecimiento en eficiencia y calidad y por tanto en más garantías para los consumidores.
Por tanto, este futurible nos obliga a todos los implicados a reflexionar profundamente sobre cómo se debería llevar a cabo, cómo se adaptaría nuestra ordenación comercial a los criterios que marca la UE. Esta reflexión debe dejar de lado lecturas sesgadas, lecturas hechas desde el corporativismo que no hacen sino crear falsos debates y centrarse en crear un marco normativo que permita el desarrollo de un modelo comercial en que compitan justamente distintos formatos comerciales.
La ordenación comercial que reclamamos, en contra de lo que desde las grandes superficies se afirma con demagogia, no es defender los intereses de un tipo de comercio frente a otros, ni ir en contra de la modernización del comercio, sino que es defender un marco de actuación que sea consecuente con nuestra realidad económico-social en el que deberemos trabajar todos, grandes y pequeños, en un futuro próximo.
El tema es tan importante que nosotros no nos permitimos hacer demagogia, nosotros hablamos claro, y pedir una legislación para el comercio como lo estamos haciendo no significa negar la libertad de mercado, aunque esta, llevada a su máximo exponente, haya sido cuestionada tras el derrumbe del sistema financiero americano, ni tampoco abogar por una política intervencionista o proteccionista. Significa supervisión, planificación y ordenación. Significa que la Administración supervise que se cumpla la norma para conseguir la sostenibilidad del sector en base a una planificación que permita un crecimiento ordenado y equilibrado en el territorio.
Por eso rechazamos los discursos que defienden que la nueva Directiva significa una liberalización total y las críticas constantes al intento de planificar el crecimiento comercial puesto que no responde sino a intereses y estrategias empresariales, y no como se alude constantemente, a poder dar al consumidor una mejor y más variada oferta. Si no existe ningún tipo de criterio a la hora de ordenar el crecimiento del sector, desembocaremos en unas pérdidas del tejido empresarial valenciano que no nos podemos permitir.
Desde COVACO consideramos que la transposición debe hacerse con visión de futuro en aras a que el comercio sea una pieza clave a la hora de crear un territorio equilibrado. Para ello es fundamental enfocar la nueva normativa hacia la defensa de un modelo comercial que garantice la justa competencia entre formatos en un territorio sostenible y garantice a los consumidores su derecho de elección.
Como presidente de COVACO considero que es fundamental que nuestra normativa fomente equilibrios territoriales que permitan al comercio urbano, al comercio de proximidad seguir cumpliendo su función histórica de dar vida, de cohesionar ciudades, de complementar la oferta cultural y de ocio de los centros urbanos, de fomentar la seguridad y de contribuir al desarrollo de ciudades cada vez más sostenibles, como marca la UE.
La Directiva no impide que existan regímenes de autorización para nuevas implantaciones comerciales, sino que marca lo que no debe ser discriminatorio y que esté justificado por razón imperiosa de interés general.
Así pues huyamos de debates interesados y avancemos en crear unas reglas del juego que permitan el desarrollo y avance de los distintos formatos comerciales sin discriminación y en equilibrio, por el bien del comercio, de los consumidores y de nuestra Comunitat.
Pedro Reig- Presidente COVACO
Las Provincias 07.02.09


