Desde el departamento de marketing se crea una estrategia precisa de posicionamiento, situando al producto en relación a la competencia; en el pack, se explica con detalle como se usa el producto; en diversos estudios se prueba su eficacia para ciertas situaciones; y luego el consumidor va y lo usa como le da la gana.
Desde toallitas para secar que se usan para quitar el olor de los zapatos a bebidas energéticas que se consumen en los bares, el consumidor demuestra una y otra vez que el control es una ilusión. Las marcas son de los consumidores, no de las empresas.
Fuente: Bajo la Línea 15/09/2008


