La crisis dispara la oferta y el interés por los productos de bajo coste

La crisis ha vuelto al consumidor más sensible que nunca respecto al precio. Este se ha convertido en uno de los principales motivos de decisión de compra, superando a veces incluso al concepto de calidad, y ambas variables se han declarado la guerra en algunos sectores como el de la alimentación. El bajo coste se ha convertido en una oportunidad de negocio y cada vez más empresas utilizan el calificativo low cost para ganar clientes, aunque, lejos del concepto original, únicamente ofrezcan productos rebajados. El sector pionero en el bajo coste fue el aeronáutico. Todo comenzó en EEUU, cuando la aerolínea Pacific Southwest Airlines optimizó procesos para ofrecer precios más competitivos (la esencia y definición de este modelo de negocio). Sin embargo, a Europa no llegó hasta mitad de los años 90, cuando la desregulación del sector aéreo permitió el nacimiento de compañías como Ryanair y Easyjet, las pioneras en el continente. Para ofrecer precios más baratos eliminaron el cátering, prescindieron de intermediarios, usaron aeropuertos secundarios… Fue el primer paso del low cost, al que siguieron otras compañías y que asoció el término a menos servicios y peor calidad.

CAMBIO DE PERCEPCIÓN «Sin embargo, hoy el consumidor ya no percibe que mayor precio signifique mayor calidad», explica el profesor de Esade Josep Francesc Valls. Según una encuesta de la escuela de negocios y eDreams, en el 2005 el 76% de los ciudadanos creía que pagar más no significaba mayor calidad. En el 2007, este porcentaje aumentó al 93%. «Con la crisis, seguro que ha crecido aún más», añade. Tras los vuelos, se sumó el sector turístico, principalmente los hoteles.

«El consumidor ve ahora el precio como un factor decisivo y de ahorro. No solo han nacido muchas compañías de bajo coste en casi todos los sectores, sino que algunas son multinacionales que están ganando mucho con la crisis», afirma Valls. Ikea, la firma sueca, basa su éxito en la producción de muebles y objetos para el hogar de diseño contemporáneo y, cómo no, de bajo coste.

Al fenómeno low cost se han apuntado lavanderías, peluquerías, compañías de seguros… incluso la banca. «Uno de los sectores donde ahora más importancia gana el bajo coste es en la alimentación», dice Valls. La marca blanca está ganando cuota de mercado a pasos agigantados (este año copará el 35% de las ventas), mientras que los discount (Dia, Lidl) crecen en facturación.

La electrónica es uno de los sectores que más está sufriendo con la contención del gasto de los ciudadanos. ¿Cuál es la respuesta del sector? Ordenadores pequeños y a precio barato (250 euros). Las ventas de netbooks crecen a un ritmo mensual de hasta el 40%. La automoción también tiene su propuesta: la compañía india Tata ya ha presentado el que será el coche más barato del mundo, el Nano. Un utilitario que costará poco más de 1.800 euros.

El éxito de los portales de venta de billetes, compañías de telefonía, artículos deportivos, gimnasios… Y ahora también la moda. Además de los outlets y los descuentos en algunas firmas, Primark ha revolucionado el mercado con sus prendas a un máximo de 17 euros. Abrió una tienda en Zaragoza (Plaza Imperial) hace un año y el éxito ha sido rotundo. «La palabra low cost llama al consumidor. Pero no hay que olvidar que hay empresas que enmascaran bajo dicho calificativo simples ofertas, no modelos de negocio», concluye Valls.

El Periódico de Aragón 21/06/2009

Si te ha gustado, hazlo social Tweet about this on Twitter
Twitter
Share on Facebook
Facebook
Share on LinkedIn
Linkedin
Pin on Pinterest
Pinterest
Print this page
Print
Email this to someone
email
× WhatsApp