La crisis termina con la hipercompra

Lastrada por la caída de los precios de la alimentación y por el descenso de las ventas de productos de no alimentación – textil, muebles, complementos del hogar-,la facturación de los hipermercados del grupo francés se ha desplomado en sus principales mercados europeos. Las ventas de Carrefour en este formato cayeron en el primer trimestre un 9,8% en España, un 5,4% en Francia, un 7,6% en Italia y un 6,4% en Bélgica, sus principales mercados. «El hipermercado ha perdido parte de su atractivo en muchos países europeos, sobre todo por la caída de las ventas de no alimentación, y ello nos obliga a adaptarnos a las nuevas expectativas de los consumidores», argumenta el alto directivo de Carrefour, líder europeo del sector. En España, Carrefour lidera el mercado del híper con 162 establecimientos, mientras Eroski cuenta con 109 hipermercados.

 

«La compra del pelotazo,los carros enormes llenos de productos de formato gigante y ofertas de pague tres y llévese cuatro, está condenada por la nueva actitud de los consumidores», asegura Lluís Martínez-Ribes, profesor de innovación en retail de Esade. Martínez-Ribes asegura que hoy en día el consumidor no soporta que se le caduquen los yogures o tener que tirar comida que se ha estropeado en la nevera, efectos secundarios de la hipercompra.

 

Según los datos de la consultora TNS, el hipermercado ha ido perdiendo cuota de mercado frente al supermercado ya los formatos de descuento. En cambio, durante el 2008 se observó un incremento de visitas de consumidores en los comercios, especialmente en los supermercados. Según TNS, los comercios recibieron 49 millones de visitas más de clientes entre octubre del 2007 y octubre del 2008. La mayoría de compras de necesidad inmediata se hace en el supermercado (22 millones), mientras que el hipermercado sólo capta 4 millones de este tipo de compras.

 

«La tendencia en distribución apunta al éxito de los establecimientos de proximidad, siempre que estos se adapten al estilo de vida de la zona y al horario más adecuado para el cliente próximo», argumenta el profesor Martínez-Ribes. «El consumidor valora ahora más que nunca tener una experiencia de compra satisfactoria y, sobre todo, que la crisis no entre en el establecimiento», añade. Según el experto en retail,las señales de crisis de consumo en el supermercado desalientan al cliente en su compra. En cambio, el servicio y el surtido incentivan su ánimo consumista, que anda por los suelos en los últimos meses.

 

La Vanguardia 20/04/2009

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