La desconfianza se ha apoderado del consumidor, que cada vez gasta menos en los comercios

El botiguer está preocupado, y no es para menos. Se acerca la campaña de Navidad, en muchos casos la más fuerte del año, y todo son mensajes pesimistas. Crisis financiera, económica, de confianza… Si la tienda ya encontraba problemas al acudir a los bancos a renovar las pólizas de crédito, ahora el miedo se ha apoderado del consumidor. Restringe el consumo, y eso se nota en los comercios. La sombra de los cierres está lejos aún, pero empieza a causar inquietud.

 

La crisis fue la palabra estrella de la tercera convención de asociaciones y gremios de comerciantes de Catalunya, que se celebró ayer en Barcelona. «Estamos extremadamente preocupados», repitió el secretario general de la Confederació Catalana de Comerç (CCC), Miquel Àngel Fraile. La organización ha avisado: si en medio año no cambian las cosas, el 5% de las tiendas catalanas (unas 9.000) cerrarán, lo que significaría que 25.000 personas se queden sin trabajo. El problema: la desconfianza ha alejado a la gente de los comercios y, sobre todo, de las compras.

 

«Estamos tan mal como la construcción. Nuestras ventas han caído el 35% en relación con el 2007», aseguró el presidente del Gremi de Comerç de Mobles de Barcelona, Xavier Sanz. Algunas tiendas ya han tenido que cerrar, asegura, y el clima del sector es de «preocupación». «Saldremos de esta, pero es un momento muy duro», añadió.

 

El charcutero Joan Martí (Casanovas) tiene tanto tienda como negocio de cátering. El primero, como la mayoría de negocios de alimentos perecederos, no sufre en exceso la crisis. El segundo, la nota, y mucho: «Este año ha habido meses con descenso de los pedidos del 30%. Agosto registró el récord negativo, con un 50% menos de facturación», relató. Incluso el prestigioso cocinero Carles Gaig nota la desconfianza general: «En el restaurante, con tíquets de más de 100 euros, suerte del cliente extranjero. Pero pese a que cada vez vienen más, el descenso de facturación es entre el 15% y el 30%», afirmó. La fonda, con platos más asequibles, no tiene problemas: «Lleno todos los días».

 

Los vinos, según los responsables del Celler de Gelida, no entienden de crisis. Los libros, sí. «Las ventas han bajado un 5%, pero al ser objetos más baratos que otros creemos que en Navidad remontaremos. La gente preferirá regalar libros a otras cosas», afirmó la presidenta del Gremi de Llibreters de Barcelona, Imma Bellafont. «Ahora la gente compra menos guías de viajes y más libros sobre psicología, cocina, bricolaje y manualidades», agregó.

 

«Hemos superado crisis peores. Y quiero pensar que ya estamos saliendo de la crisis financiera», aseguró en el encuentro el conseller de Economia i Finances, Antoni Castells, quien animó a los partidos a formar un «frente común» para defender el modelo catalán en la futura ley de comercio. «Trabajaremos juntos, y os ayudaremos a salir de esta», concluyó.

 

Fuente: El Periódico de Catalunya 08/11/2008

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