Las carreteras recuperan la normalidad mientras el consumo cae tras la huelga

Camiones circulan por las carreteras andaluzas, tras cargar mercancías en el puerto de Cádiz. La circulación por las carreteras españolas se normaliza este fin de semana tras las protestas de los transportistas de mercancías, mientras los comerciantes especialmente los de las estaciones de combustible y las tiendas de alimentación, se quejan del descenso de las ventas, debido al incremento experimentado por los precios. No son los únicos que se quejan, pues fuentes del sector del transporte consideran que las ayudas impulsadas por el Gobierno apenas lograrán parchear la caída de la demanda de los servicios, que se estiman entre el 20% y el 50%.

El fiscal general del Estado, Cándido Conde-Pumpido, por su parte, confirmó que se llevan adelante investigaciones sobre posibles hechos delictivos cometidos durante el paro de los transportistas porque ha habido víctimas y graves perjuicios.

Sus declaraciones tuvieron lugar en Gijón, antes de intervenir en el IX Congreso Nacional de Responsabilidad Civil, donde afirmó que si se aprecian «hechos delictivos» la Fiscalía actuará con «contundencia». En este sentido ayer todavía se registraron incidentes aislados, algunos zanjados con elevados daños económicos. Aunque se comienza a respirar normalidad, se registraron algunos incidentes, si bien fueron aislados.

Tres tráiler cargados de mercancía, de la empresa Redur de Málaga, ardieron. Las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado detuvieron en Cantabria a dos personas por arrojar piedras contra camiones en marcha. Igualmente, en Lugo decenas de neumáticos fueron rajados.

En los supermercados y tiendas de barrio, los trabajadores lamentan la ausencia de clientes, si bien comprenden que las exageradas compras de los últimos días han llenado la despensa de muchas familias que tardarán en adquirir de nuevo alimentos.

En cualquier caso, haya acabado o se haya cerrado en falso el paro en el transporte, la crisis económica no ha rebajado su intensidad, lo que continúa haciendo cada vez más mella en los índices de consumo de las familias.

El Boletín Oficial del Estado publicó el acuerdo con las 54 medidas pactadas entre el Gobierno y la Comisión Nacional de Transporte por Carretera (CNTC).

Las iniciativas implican a siete Ministerios y abarcan desde bonificaciones en las cuotas del Impuesto de Actividades Económicas (IAE), reducciones en las primas de seguros o agilización en la devolución del IVA, hasta ayudas a la formación o puesta en marcha de un programa de simplificación administrativa, tras pasar por la reestructuración del sector.

Arturo Virosque, actual presidente de las Cámaras de Comercio de la Comunitat y que durante muchos años presidió la Asociación Nacional de Agencias de Transporte de Cargas Completas (Anatrans), tira de memoria para recordar cómo se resolvieron las turbulencias que agitaron el sector hace una década, y se muestra escéptico sobre el resultado de las medidas puestas en marcha ahora. «Se trata de un parche momentáneo. Existe una mala política europea de transporte y eso trasciende a todos, especialmente en lugares como España, donde la crisis es más punzante. Es una cuestión de una estrategia global, que no ha existido», señaló Virosque.

El propietario del Grupo Virosque apuntó que el trabajo en el sector «ha caído cerca de un 50% en un año, de modo que termina la huelga, pero el transportista no puede trabajar».

Esa percepción de la escasa demanda también es compartida por trabajadores de a pie consultados, que cifran el descenso del trabajo «en más del 20%. Es fácil comprobarlo porque los autónomos nos quedamos con las facturas de todo». Francisco Corell, presidente de la Federación Valenciana de Empresarios del Trasporte, apuntó esta semana que la actividad durante el primer cuatrimestre del año fue un 7,9% inferior a la del mismo periodo de 2007.

«Después de la última huelga, hace unos diez años, el Gobierno se gastó mucho dinero en jubilaciones anticipadas y en retirar vehículos de la circulación. Ahora se ha hinchado a dar tarjetas de transporte y el problema es que los actuales trabajadores no son tan mayores como entonces. El sector rejuveneció e invirtió en vehículos nuevos», apuntó Virosque, quien criticó que la Unión Europea «lleva años sin hacer raíles para mercancías, pero se pretende eliminar el transporte por carretera por considerarse muy contaminante. De modo que no existe una salida razonable a corto plazo».

 

Las Provincias 15/06/2008

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