Las rebajas son sagradas

El inicio de la temporada vuelve a unir a oportunistas y exhibicionistas

Bego y Bea se sentían divinas ayer de buena mañana. A las ocho, bien temprano, se sentaron sobre los pilones que hay frente a la puerta principal de El Corte Inglés de Pintor Sorolla. Aún faltaban dos horas para la famosa carrera de las compras, la estampa que inaugura las rebajas, y ellas ya estaban ahí. Impecables a su manera: con sandalias, pareo, enormes gafas de sol, cestos de mimbre y tocadas con una pamela. Fueron las primeras en llegar y las primeras en entrar.

El motivo de su madrugón no era estrictamente atrapar las mejores gangas. En realidad, ellas, tan divinas, tan entusiastas, estaban allí «por la foto». A sus 20 añitos son ya todas unas veteranas en montar el ‘show’ que descorcha cualquier temporada de rebajas. Ya sea un 1 de julio, las de verano, o un 7 de enero, las de invierno. Desde hace cinco años ellas siempre están allí, dispuestas a dar el cante. «A nosotras es que nos gusta eso de venir aquí a correr con otras señoras, salir en la tele y en los periódicos y luego irnos todo el día de compras».

Las divinas fueron las más rápidas en llegar y en entrar. Pero no en comprar. Ahí había otras señoras más rápidas desenfundando la tarjeta de crédito. Como Aurora Soler, una mujer que tardó cuatro minutos en adquirir un vestido por 29,95 euros. Esa capacidad de decisión tiene detrás muchas horas de mirar y remirar todas las perchas de la primera planta, la de mujer, la que tuvo mayor ajetreo en el estreno de la segunda temporada de rebajas. «Sí que es verdad que tenía algo mirado, pero no vale para nada porque los gustos cambian de un día para otro», explica Aurora, una habitual del primer día de las rebajas, «que es cuando encuentras la talla que necesitas».

Empleo

Las rebajas se prolongarán hasta el 31 de agosto. Para algunos el verano es uno de los segmentos del año de mayor actividad, temporada alta, y por este motivo hay que tirar de personal. «En El Corte Inglés tenemos estos días a toda nuestra plantilla, que tiene que retrasar sus vacaciones», explica Pau Pérez, relaciones externas de estos grandes almacenes que, sólo entre los tres centros de la calle Colón, dispone de casi 1.500 empleados.

Pero no son los únicos, además de las grandes superficies, los pequeños comercios también esperan que este periodo de precios menguantes sirva para aliviar la dichosa crisis. Y para los clientes también son fechas propicias para renovar el fondo de armario en unos tiempos en los que escuece cada euro gastado.

Las Provincias 02.07.10 (Ver noticia)

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