«Si el comercio no tira de la industria no saldremos de la crisis»

Isabel Cosme Presidenta de Cecoval

«La banca hizo que fuera más barato comprar un piso que ahorrar para adquirir una vivienda»

«Cada compra que realizamos es un mensaje sobre el tipo de comercio que queremos».Isabel Cosme, presidenta de Cecoval (comercio de Valencia), ha sido nombrada vicepresidenta de la Confederación Española del Comercio (CEC). Firme defensora del placer que supone recorrer las calles para ir de compras, lamenta la crisis de valores que sufre la sociedad que ha virado de un exceso de consumismo, basado en un crédito ilimitado, a una austeridad que autocensura hasta los que pueden y necesitan consumir.

-La Comunitat va ganando peso progresivamente en Madrid. ¿Por qué ha sido nombrada vicepresidenta de la CEC?

-Se trata de un reconocimiento de lo que significa la Comunitat en Madrid. No hay maniobras políticas. Históricamente habíamos tenido una vicepresidencia porque el comercio valenciano es líder en innovación.

-¿Que objetivos tiene la CEC?

-Defender al comercio como un sector clave de la economía. Todas las autonomías van a tener más oportunidades para participar. El anterior presidente era más presidencialista.

-¿Qué necesita ahora el comercio?

-Confianza. No pedimos que la parte empresarial nos la haga nadie. No queremos el proteccionismo. Nos gusta el libre el mercado como ha sido siempre desde que apareció el trueque. Nos gusta la competencia y pagamos más porque nuestros comercios estén justo enfrente de la competencia. Somos un sector que siempre está innovando y no como otros que pueden tener un trabajo más lineal. Sin embargo, toda esta estrategia no sirve de nada si la incertidumbre sigue y la confianza se desploma. Si todo son noticias negativas, por muy bien que se hagan las cosas, no hay nadie en la calle. Hemos pasado de demonizar el consumo a necesitarlo para salir de la crisis.

-¿A qué se refiere con demonizar el consumo?

-Estábamos instalados en el consumismo pero no por ello nos tenemos que olvidar que nuestra sociedad está basada en el consumo. Hay que diferenciar el consumismo, con todo sentido peyorativo, del consumo responsable. Cuando llegó la crisis se instaló en la sociedad a que estaba mal visto consumir. Ir llenos de bolsas con grandes firmas y un coche de lujo y ostentar de repente pasó a significar que eras un irresponsable y un inconsciente.

-¿Qué ha supuesto este cambio de mentalidad?

-La gente no se cambia los muebles de su casa porque prefiere esperar. Hemos pasado a pensar que consumir es malo pero, de repente, nos hemos dado cuenta que o el comercio tira como eje de transmisión hacia la industria, el transporte y la economía o no saldremos de la crisis. Las economías que están saliendo de la crisis son las que están estructuradas como la de Estados Unidos, que está enfocada al consumo. Una de las recetas que siempre se da es la necesidad de internacionalizarse pero hay que empezar a hablar del consumo en nuestro propio país.

-¿Siente que el empresariado se ha olvidado de que vive en España?

-Si las exportaciones crecen, eso da riqueza al país y se refleja en la sociedad. Es bueno y estamos todos de acuerdo pero no se puede basar todo en una pata y dejar la otra coja. No todo es exportar porque si sólo exportamos y el comercio interno se hunde, desaparece el 13% del PIB de nuestra Comunitat.

-¿Hemos pasado de un consumismo extremo a la austeridad también extrema?

-Lo que nosotros notamos es que hay un problema: el paro. Es duro y ni mucho menos hay que menospreciarlo pero hay que abrir los ojos y ver que un 20% no tienen trabajo y un 80%, sí. ¿Por qué no consumen esas familias? Tiene miedo, que es normal, pero ademas es que está mal visto y esto también es un problema. Es cierto que todos tenemos de todo pero hay que ver qué es una necesidad. En una sociedad desarrollada ir al cine nunca es una necesidad pero lo normal es que viviendo donde vivimos podamos ir al cine, a cenar, tomarnos un café, comprarnos un abrigo o cambiarnos la nevera o el sofá de tu casa. No hace falta cambiarlos todos los meses pero lo que no es normal, que es lo que está pasando ahora, es que sabiendo que lo tienes que cambiar, y puedes te esperas y te esperas y te esperas. Esto no permite salir de la crisis. El consumo responsable no puede ser malo y hemos pasado a pensar que todo lo que sea consumir es malo. Ahora hay que convencer a la gente de que no está mal consumir de forma responsable.

-¿En qué se diferencia su propuesta del consumismo?

-El comercio tradicional intenta fidelizar al cliente y es distinto del que intenta vender todo fomentando la compra impulsiva e irresponsable. Nosotros estamos para que se compre bien y con responsabilidad y que el cliente sepa qué es lo que ha recibido por su dinero. Nosotros no fomentamos el consumismo de impulso que te lleva a compra lo que no hace falta.

-¿Por qué se llegó a esa situación del comprar por comprar?

-Lo que yo defiendo es el placer de comprar, que no es lo mismo. La culpa de esa situación era de la sociedad pero también los bancos lo fomentaron. Hicieron que fuera más barato comprarse un piso que ahorrar para comprar un vivienda. La gente consumía más de lo que necesitaba porque el ahorro no servía de nada.

– Con esta situación, ¿Cómo se ha quedado el consumidor?

-Lo hemos estropeado. Hemos pasado de un mercado transparente a un mercado opaco. Antes se sabía el valor de lo que se compraba, más o menos, se sabía lo que podía costar un abrigo, un sofá, un viaje, pero en la batalla por promover el consumo a base de bajada de precios y ofertas se convirtió la venta en una guerra. El objetivo de los comercios era sacar a la gente de casa para que consumiera y el reclamo se centró sólo en el precio. Cuando la obsesión por el precio es tan grande ya sólo se valora eso y se deja de lado el valor intrínseco del producto. Si el cliente lo que quiere es precio deja de valorar el resto de conceptos que están ligados al producto que compra.

-¿El cliente sólo pide descuentos?

-No todos, pero lo que tiene que saber el cliente es que cada decisión que toma a la hora de realizar una compra está alentando un tipo de producto. Cada compra que realizamos es un mensaje sobre el tipo de comercio que queremos y esta reflexión es buena hacerla antes de realizar una compra.

Las Provincias 27.02.11

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